Familia : Arecaceae

Texto © Pietro Puccio

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

La Hydriastele rostrata es originaria de las pluviselvas pantanosas de Nueva Guinea © Giuseppe Mazza
La especie es originaria de Nueva Guinea, donde crece en los bosques lluviosos de zonas pantanosas a bajas altitudes.
El nombre del género es la combinación de los sustantivos griegos “ὕδωρ” (hydor) = agua y “στήλη” (stéle) = bloque fijado verticalmente en el suelo, en probable referencia al ambiente pantanoso en el que viven algunas especies del género; mientras que el epíteto específico es el adjetivo latino “rostratus, a, um” = rostrado, provisto de rostro, en referencia a la forma del fruto.
La Hydriastele rostrata Burret (1937) es una especie monoica inerme que forma densas matas con tallos erectos que llegan a medir alrededor de 6 m con un diámetro de entre 6 y 7,5 cm, sobre los que son visibles las marcas anulares de la unión de las hojas caídas.
Las hojas, sobre un peciolo de entre 30 y 40 cm de largo, son pinnadas, de entre 1 y 1,4 m de longitud, con foliolos de anchura y forma variable, de lineares a cuneiformes con ápice truncado oblicuamente y dentado, dispuestos irregularmente en grupos sobre el raquis, de color verde intenso.
La base foliar, tubular y de color verde, envuelve por completo el tallo a lo largo de alrededor de 90 cm.
Las inflorescencias, inicialmente encerradas por dos brácteas deciduas, nacen bajo las hojas (infrafoliares) sobre un corto pedúnculo y son ramificadas, con flores de color blanco crema dispuestas en las características tríadas (una flor femenina entre dos flores masculinas).
Los frutos, que contienen una sola semilla, son globosos y de color inicialmente verde, más tarde de un rojo intenso brillante cuando llegan a la madurez.
Se reproduce por división y por semilla, previamente inmersa en agua durante 2 días, en sustrato orgánico drenante mantenido constantemente húmedo a una temperatura de entre 24 y 26 ºC. De indudables características ornamentales, aunque poco conocida en cultivo, esta palmera solo puede utilizarse en las regiones de clima tropical húmedo y marginalmente en las subtropicales, no soportando temperaturas próximas a los 0 ºC.

De indudables características ornamentales, aunque poco conocida en cultivo, esta palmera forma densas matas con tallos erectos, de hasta alrededor de 6 m de altura y de 6 a 7,5 cm de diámetro, sobre los que son visibles las marcas anulares de las hojas caídas. Vistosas inflorescencias infrafoliares sobre un corto pedúnculo © G. Mazza
Requiere una posición ligeramente sombreada, especialmente durante los primeros años de vida, y suelos drenantes, ricos en materia orgánica, mantenidos constantemente húmedos, y regándola abundantemente durante eventuales períodos de sequía.

Los numerosos frutos, que contienen una sola semilla, son globosos y de color inicialmente verde que torna a rojo intenso y brillante en la madurez © Giuseppe Mazza
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